¿Cómo entré a formar parte de la Familia Hospitalaria? Mientras cursaba estudios de fisioterapia, quería realizar las prácticas en un centro pediátrico. Mi meta era tener capacidades polifacéticas y exponerme a todo tipo de casos. 

 

Lamentablemente, nunca tuve la oportunidad de hacerlo. Sin embargo, un viejo amigo me preguntó si me interesaba trabajar en un centro pediátrico. Le dije que sí, y me mencionó que una vez pasado el examen de habilitación profesional, me pondría en contacto con el sitio en el que trabajaba él. Me sentí lleno de entusiasmo. Mi alegría creció cuando aprobé el examen de mi licenciatura. Informé a mi amigo de que ya era un fisioterapista autorizado para ejercer. Entonces, me acompañó al «Centro San Ricardo Pampuri«, donde trabajo en la actualidad. 

 

Ha sido una bendición haber podido realizar mi meta personal. Soy muy feliz trabajando con los Hermanos, con mis Colaboradores y con los niños especiales a quienes trato a diario. Nunca había tenido casos pediátricos de parálisis cerebral o retraso en el desarrollo motor cuando era estudiante. Ahora pienso que Dios me ha llamado para servir a los niños inocentes del centro Bahay San Rafael. 

 

Estoy muy agradecido con los Hermanos por haberme brindado esta oportunidad. Soy feliz y me encanta mi trabajo de ayudar a niños especiales a alcanzar el máximo de sus capacidades. Mi servicio profesional forma parte de la Hospitalidad que les brinda la Orden como personas con sus necesidades particulares.

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