Así, donando y comprando, Manizales le ayuda de corazón al Ropero

El Ropero de San Juan, surge como estrategia terapéutica para complementar el tratamiento hospitalario de los pacientes de la Clínica San Juan de Dios de Manizales y como una estrategia de financiación de las múltiples necesidades que algunos de los pacientes hospitalizados e institucionalizados.

El proyecto, contó con el impulso inicial de Hermano de la Orden Hospitalaria de San Juuan de Dios, Luis Fernando Rusinque, a quien se unió en su diseño, el Comité de Proyectos de la institución, el Comité de Pastoral de la Salud y Trabajo Social.

Luego de varios meses de planeación y diseño del proceso, el Ropero de San Juan abre por primera vez sus puertas el 8 de mayo de 2017, el cual se ha mantenido en el tiempo gracias a las donaciones en especie, realizadas por los mismos colaboradores y la comunidad en general.

El almacén del Ropero estaba ubicado en la sala de espera de la Clínica, pero debió ser trasladado para la parte interna de la clínica; este es atendido por los miembros del comité de Pastoral y por colaboradores que voluntariamente donan su tempo los fines de semana.

El dinero recaudado con esta Obra Social, ha permitido subsidiar las necesidades básicas de los pacientes de escasos recursos que se encuentran en la institución, permitiendo entregar elementos de aseo, prendas de vestir, donaciones para cubrir transporte, alojamiento en la ciudad. Igualmente, el Ropero de San juan, ha permitido apalancar monetariamente otros proyectos institucionales, como los es la “Tienda Remolque” llamada “LA CASITA JUANDEDIANA”, quien abrió sus puertas el 3 de Diciembre de 2019. En este lugar se venden alimentos y productos recolectados en la Huerta de los pacientes, hace parte de los procesos de rehabilitación e inclusión de los pacientes en condición de inimputabilidad, con este modelo se desarrollan en los mismos habilidades sociales y vocacionales, posicionándolos como sujetos activos de la sociedad, que favorecen la aparición de nuevos roles y constituyen las condiciones para una visión integral y de inclusión, en mirar al ciclo de reintegración a la comunidad, generando nuevas formas de ingresos económicos, fortaleciendo en ello la productividad y su proyecto de vida.

Los productos que se venden en el ropero, son a muy bajos costos, permitiendo así realizar no solo una labor social para los pacientes hospitalizados, sino para la comunidad en general.

Nuestra meta es poder construir un ropero aledaño a la Clínica, que disponga de suficientes espacios para escoger la ropa, lavarla y seleccionarla, ya que el espacio que tenemos es insuficiente.

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