La reunión de los formadores y los responsables de la Pastoral Vocacional de la Orden Hospitalaria comenzó este lunes, 18 de enero 2016 en Roma, simultáneamente con el cierre del año dedicado a las vocaciones a la Hospitalidad. 

 

Los participantes, provenientes desde todas las provincias de la Orden, tuvieron la oportunidad de presentarse en una reunión familiar en la noche de domingo, 17 de enero, durante el cual los organizadores pidieron que expresar en pocas palabras lo que significaba para ellos el Año Vocacional y lo que esperan de esta reunión.

 

El inicio formal de esta reunión se realizó el lunes 18 de enero, la cual comenzó con la celebración de la Santa Misa, presidida por el Superior General, el Hermano Jesus Etayo. Los concelebrantes fueron el P. Juan Carlos Martos, claretiano y moderador de la conferencia, y el Hermano Gian Carlo Lapic. Los textos liturgicos de la Eucaristía refieren, en particular, acerca de la vocación, con la llamada a los primeros discípulos de Jesus.

 

En su homilía, el Hno Etayo insistió en esta misma llamada del Señor, a la que se debe responder positivamente con todas las exigencias que ello conlleva. Sin embargo destacó que esta respuesta más que con palabras debe darse con ejemplos y testimonios de la Hospitalidad en la propia vida.

 

Después de la misa, la mañana continuó con el discurso de apertura del Superior General, que puso de relieve las necesidades de la respuesta a la llamada del Señor, y el cuidado pastoral de las vocaciones. En particular, se llamó la atención de los presentes sobre los puntos negativos, como la fatiga, la tristeza y el desaliento de las vocaciones frente a la vida religiosa y recordó que no existe una formación sin acompañamiento.

 

Durante la primera actividad del grupo, los representantes de cada una de las provincias realizaron la presentación  de su realidad concreta en el campo de la educación y la formación profesional, mostrando sus debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas de los procesos de: Aspirantado, Postulantado, Noviciado y Escolásticado.

 

El cierre oficial tendrá lugar el miércoles, 20 de enero cuando recordamos la conversión de nuestro Fundador, San Juan de Dios.