Continúan los Ejercicios Espirituales de la Provincia San Juan de Dios de América Latina y El Caribe 2021

La reflexión del segundo día de ejercicios espirituales tuvo dos momentos, el primero titulado: Liderazgo en tiempos de pandemia, y ha sido dirigido por el P. Leonardo Andrés Maggiorini (Argentina). Durante su intervención el P. Leonardo propuso la cita bíblica: Lc. 22, 24 -30 y de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola: la meditación sobre el Rey eternal; nos decía que el liderazgo es una invitación a seguir un camino, no imponer una moda sino proponer una manera de ser.

El líder no es el que manda, sino aquel que enseña un camino, teniendo en cuenta tres ideas importantes: identidad (preguntarnos ¿quiénes somos?), autoridad (lo que predicamos nace de lo que creemos) y fundamento (vivir nuestra espiritualidad es lo que nos mueve). De igual manera es importante el autoconocimiento: ver nuestras debilidades, saber de dónde venimos, el ingenio: la capacidad de adaptarnos a las exigencias del otro; el amor: entendido como la capacidad de elegir hacer el bien al otro, saber lo que necesita y dar respuesta a esa necesidad; y el heroísmo: búsqueda de la excelencia, hacer lo mejor que podemos con todo lo que tenemos.

En el segundo momento de reflexión, nos motivó el P. José Martín Reza Reyna, OFM (México) con el tema: Nuestra consagración en tiempos de pandemia, nos recordaba que todos estamos necesitados de confortarnos mutuamente. ¿Por qué tenemos miedo?, ¿Acaso no tenemos fe?; es posible que nos encontremos desconfiados, vulnerables. La pandemia puso a prueba nuestro espíritu, la vida de nuestras comunidades, nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca: desorientados.

Esta situación nos invita a sacar lo mejor de nosotros mismos, no olvidarnos que el centro de nuestras vidas es el Señor Jesús. La escucha, la contemplación y la oración han de ayudarnos continuamente en nuestro servicio y que, en medio de la oscuridad y el desconsuelo mantengamos la fe, la esperanza y fomentemos la solidaridad; no estamos solos: Cristo resucitado está con nosotros y nos acompaña en nuestra entrega.

Finalmente, nos invitó a confiar en el soplo del Espíritu Santo que abre nuevos horizontes y nos desafía en este tiempo propicio que es de Dios.