Cuando hablamos de solidaridad de inmediato viene a nuestras mentes el hecho de dar algo para alguien, de compartir y entregar algo por el otro, pero es en este momento en que aflora en el ser humano la preocupación por su congénere, por el igual que seguramente tiene y vive situaciones parecidas a las propias y necesita de nuestra ayuda. Hablar de solidaridad es pensar en una actitud profundamente humana y que hace parte del comportamiento ético de las personas que se ven interpeladas por la necesidad de otro conocido o desconocido.

En la historia de la humanidad hemos tenido muchos ejemplos de solidaridad, situaciones concretas donde la humanidad se ve interpelada por la necesidad de grupos humanos específicos, por recordar los más recientes podemos citar los desastres naturales de los ultimos años (Terremoto de Haití, tsunami de Tailandia, los terremotos e inundaciones en Chile, o sin ir tan lejos la reciente avalancha en Mocoa etc.), podemos citar las dificultades migratorias en Europa que han despertado la discusión sobre la solidaridad con los pueblos en momentos tan concretos de violencia y en nuestro país los sentimientos de dolor que suscitan los acontecimientos acecidos por el hambre y la desnutrición de los niños de la Guajira como el caso más visible y notorio, sin olvidar que este flagelo lo podemos ver en todo el territorio nacional.

Ante estas situaciones, en la sociedad siempre surgen hombres y mujeres que movidos en lo más profundo de su ser por Dios o por sus convicciones éticas dedican su vida y sus esfuerzos al prójimo, lo fue el caso de San Francisco de Asís, la Madre Teresa de Calcuta y San Juan de Dios entre muchos otros, que movidos por valores superiores en sus vidas dieron todo de sí en favor de los más necesitados.

En nuestro caso, Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, la solidaridad es un valor que sumado a otros, nos permite vivir a plenitud el carisma de la Hospitalidad, la Hospitalidad es imposible vivirla sin esta actitud por el otro, entendiendo la solidaridad como aquella necesidad esencial que nos lleva a comprometernos radicalmente en ayudar desde nuestras posibilidades y capacidades a la resolución de las necesidades de los más necesitados.

La solidaridad ha permitido que nos comprometamos de forma radical con el más necesitado como expresión de la Hospitalidad, nos lleva a abrir las puertas de nuestro carisma para que otros hombres y mujeres se unan a nosotros en este afán premuroso de ayuda, experiencia que hoy se ve reflejada en la actitud de servicio a los enfermos en nuestros centros, pero también en el movimiento de nuestros benefactores para con los niños, Jóvenes y adultos mayores que se benefician de labor que se desarrolla en el Centro Social San Benito Menni, donde la sumatoria de todos estos esfuerzos hoy transforman realidades de necesidad en posibilidades de construcción de un nuevo tejido social en pro de un futuro mejor.

Por ultimo, recordar que todos estamos llamados a ser solidarios, y que cada vez practiquemos la solidaridad, estamos viviendo la Hospitalidad de San Juan De Dios.

Hno. Alexander García Agudelo.