Más de 100 voluntarios de diferentes grupos se dieron cita del 23 al 25 de noviembre en la hacienda el Rincón de Teusacá ubicada en la Calera para llevar a cabo el II Encuentro Nacional de Voluntarios de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

Bajo el lema “Hospitalarios de corazón” se reunieron diferentes grupos de voluntarios de todo el país con el objetivo de integrar a todos aquellos que dedican su vida y tiempo libre a los enfermos pobres y necesitados de las Instituciones que promueve la Orden Hospitalaria en la Provincia Colombiana y otras que se vincularon a este propósito, además compartir en un espacio de  reflexión en torno a su labor a ejemplo de San Juan de Dios, en un evento coordinado por La dirección de la pastoral de la Salud y social en cabeza del padre Carlos Fernando Riaño.

El encuentro contó con la participación del voluntariado de la Policía Nacional, voluntariados de Méderi entre ellos las Damas azules, voluntariado de las Camilianas, Guías de la salud, Amigos de los enfermos y Samaritanos del Hospital San Rafael, comunidad Pueblo de Dios, amigos de San Juan de Dios de la Clínica Nuestra Señora de la Paz, Asociación de damas voluntarias Hospital San José, Amigos de San Rafaél de Pasto y San Benito Menni.

Durante la jornada se abordaron algunas temáticas relacionadas con el acompañamiento que brindan los voluntarios en cada una de las instituciones donde prestan su servicios en el contexto hospitalario como el acompañamiento del duelo por el ponente Luis Barón, coordinador de Pastoral de la Hospital Universitario Clínica San Rafael. Asimismo el Dr. Juan Mauricio Pardo Director científico de Méderi dictó una conferencia sobre el acompañamiento al enfermo terminal y cuidados paliativos, profundizando en cómo comunicar malas noticias, los derechos de los pacientes terminales y algunas reflexiones sobre el cuidado del enfermo.

Al cierre de la jornada, los voluntarios llegaron hasta la Basílica de Nuestra Señora del Rosario en  Chiquinquirá en una peregrinación en la que además  visitaron algunos pueblos como Ubaté y Ráquira.

Esta experiencia motivó y animó a todos los voluntariados para que con alegría sigan dando lo mejor de cada uno y se renueve esa vocación de servicio.