Roma, 28 de abril de 2020
Prot. N. PG032/2020
COVID – 19 (5)

A todos los Hermanos y Colaboradores, miembros de la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios Apreciados todos/as.

La pandemia del coronavirus sigue avanzando y prácticamente ha llegado a todo el mundo. Los contagios aumentan cada día, así como el número de fallecidos y también, gracias a Dios, el número de personas curadas.

Lo que va cambiando poco a poco son las fases en las que cada país está pasando la pandemia. Mientras en muchos países apenas han comenzado o siguen en la fase del confinamiento, otros países están iniciando y preparándose para la siguiente fase del desconfinamiento. Ciertamente con muchas dudas e incertidumbres sobre lo que pueda pasar en esta etapa de “convivencia con el virus”, dado que todavía hay muchas cosas que se desconocen del mismo.

En cuanto a la afectación del covid-19 en la Orden, teniendo en cuenta la información que nos ha llegado hasta el día de hoy, los datos son los siguientes: Se han contagiado un total de 43 hermanos, de los cuales, como ya indiqué en mi anterior carta, 5 han fallecido, 24 ya se han curado y 14 continúan contagiados, en fase de recuperación. De estos últimos, ocho son de las Provincias de España, cuatro de la Provincia del Buen Pastor (uno de ellos pertenece a la Provincia de Corea, que está haciendo un tiempo de estudio en Canadá), uno pertenece a la Provincia de Francia y otro hermano a la Provincia Lombardo Veneta. Esperamos que todos se recuperen pronto.

Respecto a colaboradores contagiados, no tenemos un dato preciso, además muchos de los que se contagiaron hace un cierto tiempo, ya se han curado y  reincorporado a su trabajo. No obstante al menos 300 colaboradores están actualmente contagiados, especialmente de España, Italia y Colombia, donde hace unos días conocimos el contagio de 42 colaboradores aproximadamente en uno de los centros de Bogotá.  En África, por las noticias que tenemos siguen algunos pocos contagiados en el hospital de Monrovia (Liberia). En el resto del mundo donde está presente la Orden no tenemos noticias de ningún otro contagiado.

En algunos de nuestros hospitales y centros han fallecido un buen número de personas a causa del covid-19. Por otro lado algunos residentes en centros de la Orden también han fallecido por el virus, bien en los propios centros o en otros hospitales donde fueron derivados. Para todos ellos y sus familias, nuestra oración y nuestras condolencias.

La pandemia no solo está creando problemas de salud, que sin duda son los más urgentes atender. Estamos viendo ya con mucha claridad que como consecuencia de dicha pandemia está llegando una crisis importante a nivel económico, social y de bienestar psicológico y espiritual. Nos preocupa mucho esta realidad porque va a afectar a todo el mundo y de modo especial impactará sobre las personas y las naciones más vulnerables.

Muchos están viendo venir las dificultades para el sostenimiento de los centros, debido a la bajada de actividad, a la crisis económica que está llegando y al temor de tener que cerrar algún centro por los contagios o por falta de recursos. Es necesario desde este mismo momento gestionar la realidad de cada centro teniendo en cuenta todas estas realidades y tomando todas las medidas necesarias y posibles que permitan el sostenimiento de los mismos. Como siempre
contamos con la generosidad de la Orden y de todas sus Provincias, pero en esta ocasión debemos pensar que la crisis es de orden mundial y será difícil poder atender todas las demandas.

Ante el momento difícil que vivimos y el que parece ser viviremos en todo el planeta en los próximos meses y años seguramente, se nos invita a toda la Orden, a toda nuestra Familia Hospitalaria de San Juan de Dios, a dar lo mejor de nosotros mismos: la hospitalidad al estilo de San Juan de Dios. Todos, hermanos y colaboradores, somos llamados a salir de nosotros mismos para asistir a las personas enfermas y también a las personas pobres y vulnerables que la pandemia comienza a dejar ya por el camino. Lo debemos hacer con todas las medidas preventivas necesarias, pero nuestra misión de hospitalidad nos llama a ello, a dedicarnos a nuestros hermanos necesitados, como lo hizo San Juan de Dios y muchos otros hermanos.

Me permito recordar que debemos poner especial atención en la asistencia espiritual y religiosa en los centros, sin descuidarla en ningún momento. Guardando las normas de protección, pero dando alivio espiritual y humano a lo enfermos y familiares, a los colaboradores y voluntarios.

Junto al ejército de los demás hermanos y colaboradores, estáis llamados a hacer presente el amor de Dios a quienes sufren.

Deseo una vez más, agradecer a todos los hermanos y colaboradores, el compromiso y el servicio de hospitalidad que estáis realizando durante este tiempo, como verdaderos hijos de San Juan de Dios. Debemos continuar y prepararnos todos para intensificar nuestra dedicación a los enfermos, pobres y necesitados que esta pandemia nos va dejando. Es la hora de la hospitalidad y nosotros somos llamados por el Señor y por la Iglesia, a ser la vanguardia del amor samaritano de Dios a sus hijos más frágiles y vulnerables.

Aprovecho esta comunicación para presentaros un breve documento, que os adjuntamos, elaborado por la Comisión General de Bioética de nuestra Orden, cuyo responsable es el Hno. Joaquím Erra, primer Consejero General. Es una reflexión que pretende ayudarnos a identificar los elementos fundamentales que está produciendo la pandemia, aportando algunos criterios en línea con lo que acabo de indicar en esta carta y dándonos algunos recursos que pueden ser
útiles para todos. Os invito a leerlo y a hacerlo llegar a los responsables de los Comités o cualquier otro tipo de grupos o foros de Bioética que puedan existir en las Provincias y en las Casas. Muchas gracias a la Comisión General de Bioética.

Concluyo transcribiendo unas frases del comunicado hecho por la Provincia del Buen Pastor a los colaboradores el pasado 20 de abril. “Reflexión sobre la misión: La hospitalidad como una respuesta radical para satisfacer las necesidades de los demás. Hoy, reflexionamos sobre el valor de la Dignidad. Nuestra misión de hospitalidad está guiada por los derechos humanos básicos como el acceso equitativo a la alimentación, la seguridad, el alojamiento, la atención sanitaria y la educación que, son esenciales para la dignidad humana. ¡La fe por encima del miedo!. (Faith over Fear!): es comprensible que podamos llevar nuestros miedos y ansiedades al lugar de trabajo, dado el entorno actual. No estamos solos. No estáis solos. Saldremos de esto juntos”.

Es una forma bonita de concretar hoy nuestra misión de hospitalidad: defendiendo la dignidad de las personas más frágiles y vulnerables, que crecen con fuerza a causa de esta pandemia. No nos dejemos vencer por el miedo, la fe en el Señor Resucitado y la hospitalidad que hemos recibido según el espíritu de San Juan de Dios, nos lanzan a salir por el mundo repartiendo amor, solidaridad y dignidad a todos los necesitados, en los que está encarnado Cristo Resucitado.

Unidos en la hospitalidad y en la oración, especialmente estos días que estamos celebrando la Semana de oración por las Vocaciones, recibid mi saludo fraterno.

Hno. Jesús Etayo

Superior General