Un mundo sin memoria, desigualdad entre hermanos e intereses que se apoderan de todo lo conocido, así es como empieza el primer capítulo de Fratelli tutti, la encíclica social del Papa Francisco. Este primer apartado, lleva por nombre “Las sombras de un mundo cerrado” y hace referencia a todos los problemas que vienen ocurriendo en el mundo y cómo las personas se han transformado en seres que no piensan más allá de su propio destino.

El sumo pontífice declara “La sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos”, esto hace que hoy en día, como personas no nos preocupemos por quienes están a nuestro alrededor sino por nosotros mismos, buscamos nuestros propios intereses sin importar lo que suceda con los demás. Puede que las nuevas tecnologías y formas de comunicación nos acerquen con personas del otro lado del mundo, pero nos alejan de las personas que quieren y/o necesitan nuestra atención.

“Aumentan las distancias entre nosotros, y la marcha dura y lenta hacia un mundo unido y más justo sufre un nuevo y drástico retroceso”.

La sociedad actual debe recordar sus raíces, se ha llegado a este punto de la historia formando comunidad, siendo hermanos para construir un mundo mejor y justo en este momento es cuando más se debería tomar conciencia de la situación que vivimos.

Con la crisis sanitaria que ha venido dejando la pandemia por el COVID-19 ha quedado claro que, si entre todos generamos conciencia y cuidamos de los nuestros podemos llegar a superar toda crisis que venga.

“Cuidar el mundo que nos rodea y contiene es cuidarnos a nosotros mismos. Pero necesitamos constituirnos en un “nosotros” que habita la casa común”.

En este capítulo también se habla de un ‘descarte mundial’, donde priman los intereses económicos y la utilidad de las personas, dejando así desamparados a personas discapacitadas y también a los ancianos. Estos últimos son tan importantes como todos los demás porque representan la historia y el cruel hecho de dejarlos en un ancianato o incluso en la calle, es negar la posibilidad a sus nietos y bisnietos de conocer sus raíces y crecer teniendo conocimiento de esto.

“No advertimos que aislar a los ancianos y abandonarlos a cargo de otros sin un adecuado y cercano acompañamiento de la familia, mutila y empobrece a la misma familia”.

El Papa Francisco habla de combatir la desigualdad, dejar a un lado el racismo, respetar las diferencias, ser conscientes de la manera cómo está avanzando la sociedad, donde el rico cada día es más rico y el pobre cada vez más pobre. En este punto de comparación es donde vemos que los derechos humanos no han sido hechos para todos, se ha puesto por el piso la dignidad de las personas y así los derechos se han vulnerado, pero sobre todo, se han ignorado.

“Dios ha creado todos los seres humanos iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad, y los ha llamado a convivir como hermanos entre ellos”.

En la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios invitamos a la reflexión con estas posturas del Santo Padre. Seguiremos acercándonos a la encíclica del Papa, para ir en vía de hacer cambios por los nuestros y por nosotros, para crear una sociedad fraterna llena de valores.